En esta entrada vamos a hablar de nuestra salud y de cómo productos que parecen inocuos por tratarse de cosméticos que todo el mundo usa, pueden afectarnos más allá de lo que imaginamos.
Concretamente, nombraremos las dioxinas, presentes en el triclosán, por ejemplo, que es un antibacteriano, en emulsionantes, en los PEG o en el Laureth sulfato de sodio, que, por si no lo sabéis, es un ingrediente de muchos champús.
Comúnmente, se llama dioxinas a una gran familia de compuestos organoclorados que contienen dos anillos bencénicos en su estructura.
Estas dioxinas pueden producir cáncer, desencadenar trastornos en el sistema nervioso, provocar abortos involuntarios y deformidad de nacimiento. Son consideradas disruptores endocrinos, es decir, son sustancias químicas capaces de alterar el normal funcionamiento del sistema hormonal y su efecto es acumulativo e irreversible.
Al encontrarse en los cosméticos, los absorbemos por la piel y aunque sea en cantidades pequeñas, como su efecto es acumulativo, es un goteo constante sobre el que no tenemos ningún control.
Así que ya sabéis, a leer las etiquetas de los cosméticos que depositamos sobre nuestro cuerpo, que no somos conscientes, muchas veces, de hasta que punto la belleza empieza en nuestro interior.
Arriba la belleza natural!
Fuentes:
Concretamente, nombraremos las dioxinas, presentes en el triclosán, por ejemplo, que es un antibacteriano, en emulsionantes, en los PEG o en el Laureth sulfato de sodio, que, por si no lo sabéis, es un ingrediente de muchos champús.
Comúnmente, se llama dioxinas a una gran familia de compuestos organoclorados que contienen dos anillos bencénicos en su estructura.
Estas dioxinas pueden producir cáncer, desencadenar trastornos en el sistema nervioso, provocar abortos involuntarios y deformidad de nacimiento. Son consideradas disruptores endocrinos, es decir, son sustancias químicas capaces de alterar el normal funcionamiento del sistema hormonal y su efecto es acumulativo e irreversible.
Al encontrarse en los cosméticos, los absorbemos por la piel y aunque sea en cantidades pequeñas, como su efecto es acumulativo, es un goteo constante sobre el que no tenemos ningún control.
Así que ya sabéis, a leer las etiquetas de los cosméticos que depositamos sobre nuestro cuerpo, que no somos conscientes, muchas veces, de hasta que punto la belleza empieza en nuestro interior.
Arriba la belleza natural!
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